En dos puntos distintos pero cercanos de la ciudad hay dos reflejos de Inés Fagalde Busquets. Son diferentes desprendimientos de un mismo núcleo que pueden ser vistos en simultáneo: el último viernes se inauguró en el Virla su muestra de pinturas “Argentum” y desde hace una semana comparte en El Árbol de Galeano la exposición colectiva “Claros del bosque”, que reúne obras de Fagalde, Toti Carrasco y Verónica Corrales, con la curaduría de Cecilia Quinteros Macció.

“En una muestra hablo de la Argentina y mis sentimientos hacia el país, de mi posición frente al presente y del destino de la Patria, que está totalmente interrelacionado con el mío, con esta elección de ir y volver -explica la artista, que desde hace años vive y trabaja entre Tucumán y Nueva York-. ‘Claros del bosque’ es, en tanto, un encuentro de tres artistas que entienden al arte como un partenaire, una pareja, y en ese sentido la muestra habla de una elección de vida, de una actividad a la que se vuelca mucho tiempo y dedicación. A cierta edad de la mujer el mandato de formar una familia es muy fuerte y si no sos madre la sociedad te hace sentir que te está faltando algo. Mi visión sobre esto es que el arte puede ser también una manera de trascender y de hacer escuchar la voz femenina”.

Reparación simbólica

Fagalde comenzó a trabajar sobre “Argentum” en junio, pero en verdad esa fue la etapa conclusiva de un proceso que se venía gestando desde hace tiempo. “Después de lo que ocurrió en las elecciones del año pasado, de todas las peleas y la grieta, me puse muy triste. Hice un autoexilio y fui a un lugar (Nueva York) donde además estoy armando mi vida, mi grupo de amigos y de colegas. Tomé distancia para reflexionar desde ahí acerca de la Patria y en esos meses, desde diciembre hasta febrero, hice una serie llamada ‘Éxodo’, donde ya aparecen algunos de los conceptos que luego se ven en ‘Argentum’”.

Pasaron otras tantas semanas hasta que la artista tuvo en claro lo que quería decir con su serie sobre el país: “lo que nos une es la solidaridad que nos caracteriza como argentinos, más allá de la grieta ideológica y de todo lo que nos suceda. Y creo que el mundo nos está pidiendo que demos cuenta de esa condición de solidarios y que volvamos a abrir los brazos, como en algún momento lo hicimos para alojar a la gente que huía de las guerras. Ahora también el mundo está necesitando que tengamos una apertura, una respuesta, y creo que de algún modo esa sería una reparación simbólica para tanta desunión”.

Fagalde, discípula de Ezequiel Linares, reconoce que esta es la primera vez que sienta posición acerca del transcurrir nacional. “Nunca me había expresado ante mis colegas o la gente, y decidí hablar a través de mi obra. No soy una persona apolítica, pero sí apartidaria y me refugio mucho en lo espiritual, en lo emocional. Como argentina, busqué en lo que considero que es nuestra riqueza, no sólo en cuanto a tierra o recursos naturales, sino también en lo humano. Yo creo en el ser argentino y eso no es algo que nazca para una muestra de arte, sino que lo siento y lo voy viviendo. Pienso que esta postura es el camino; por ahí es muy utópica o demasiado idealista, pero creo en eso”.

“Argentum” -que se podrá ver en el Virla hasta el 31 del corriente- está constituida por cuatro grandes murales que Fagalde describe como “pensamientos” y la instalación de un carrito. “La idea fuerte se desarrolla en cuatro pensamientos. Y el carrito simboliza un montón de cosas, también es protagonista de nuestra historia porque es la canasta familiar, la esperanza del pobre, la casa del homeless... Obviamente esto no está dicho en la muestra y la gente tiene diferentes miradas al respecto”.